Black Chísus – Capítulo primero

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La muñeca dijo que no frenaran al baño, que no era una buena idea.
Desiré, con tan solo seis años pero con una fuerza superior a la de un varón de diez, sacudió a la muñeca del cuello y la azotó contra la ventanilla del auto. Su madre se dio la vuelta, apresada por el cinturón de seguridad y le preguntó qué pasaba. Sus ojos estaban cansados y no hacían juego con la sonrisa que marcaba su boca siempre al hablar. Ni diez horas de viaje le sacaban la sonrisa.
—Mari dijo cosas feas –Desiré le dio una cachetada a la muñeca.
Papá, sin sacar las manos del volante chifló, como diciendo “está loca, amor, igual que vos”.
—Desi, no hagás eso, tenés que cuidar las cosas que te regalan.
—Pero…
—Pero nada, nena, así no te va a durar nada nunca.
Desiré se acercó la muñeca a la oreja.
Florencia ya se estaba acomodando en el asiento cuando su hija dijo algo que paralizó a ambos padres:
—No frenemos en la Petrobras.
Augusto y Florencia se miraron, confundidos. Augusto le pidió a su mujer que agarrara el volante mientras él se volvía para hablar con Desiré.
—¿Cómo sabés que hay una Petrobras por acá, Desi?
—Mari…
—No, en serio –Augusto puso su cara de “contestame con la verdad o no vas a tener una computadora hasta que cumplas 21”. No era la primera vez que Desiré adivinaba cosas como esa. Primero había sido la muerte de la abuela, pero era algo esperable, como todas las muertes por cáncer, un día te levantás y la persona enferma deja de estar enferma para pasar a estar muerta. Desiré era un chica inteligente para su edad e intuía cosas con la facilidad de un adulto. Pero después había estado esa situación extraña en que un colectivo chocó a una mujer que se había frenado en mitad de la calle a sacar su teléfono del bolso. “Chau inmobiliaria”, dijo Desiré, apenas el colectivo frenó y la mujer salió como parida del paragolpes trasero, rodando en el asfalto como un yo-yo de carne. Meses después, Florencia se encontró en el supermercado con una compañera de la secundaria que resultaba trabajar en bienes raíces. Una cosa llevó a la otra, y la mujer le dijo que tuvo que renunciar porque no podía dormir desde ese día en que una llamada rutinaria sobre expensas atrasadas había terminado en un accidente trágico.
—Fue Mari, papá. Me acaba de decir que no frenemos porque… —los ojos se le llenaron de lágrimas y se quedó callada. Bajó la cabeza y el flequillo despeinado le cubrió los ojos.
—¿Porque qué? –preguntó Augusto, acelerando el auto sin darse cuenta. Florencia le dio un golpe en el brazo para que aflojara el pie.
—No puedo repetir lo que dijo. Son palabras feas.
Pero las palabras no eran feas. Lo que presagiaban era horrible.

7 comentarios en “Black Chísus – Capítulo primero

  1. ¿Qué es un Chísus?

    Creo que tienes el cimiento de un muy buen relato. Utilizar a los niños en historias macabras siempre tendrá ese plus. Me gustó, creo que de más, el comentario de la cara de no tendrás computadora hasta los 21 jaja claramente vi la expresión del padre.

    Pues a lo que sigue, requérimos que lo continues jaja

    Un abrazo.

      • Eso imagine, aca en Mexico la escritura seria yisus jaja pero queria estar seguro que no fuera un regionalismo. La historia promete y si bien, como decias no es de terror (aun) creo que con tiempito y despacito puede ser algo muy interesante.

        Saludos

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